3er álbum de 1986 de esta legendaria banda estadounidense de Thrash Metal, considerado de forma unánime como una de las obras más influyentes e importantes de toda la historia del Metal extremo. Producido por Rick Rubin, supuso un salto gigantesco en términos de intensidad, velocidad y brutalidad, estableciendo nuevos estándares que influirían decisivamente en el desarrollo posterior del Death Metal, Black Metal y Thrash más agresivo.
Su sonido es una auténtica explosión de violencia controlada, combinando riffs frenéticos, baterías devastadoras, solos caóticos y la inconfundible agresividad vocal de Tom Araya. Compacto, implacable y sin un solo momento de relleno, el álbum contiene algunos de los temas más emblemáticos jamás grabados por la banda y sigue siendo una referencia obligatoria para cualquier aficionado al Metal extremo.
Recomendado para fans de: DARK ANGEL, KREATOR, DESTRUCTION y SADUS.