10º álbum de 2003 de esta legendaria banda alemana de Power Metal, publicado en un periodo especialmente complicado tras las salidas de Roland Grapow y Uli Kusch. Pese a los cambios de formación y los problemas surgidos durante la grabación, el álbum supuso un regreso a las melodías luminosas y al espíritu más clásico de HELLOWEEN después del más oscuro y controvertido "The Dark Ride". Además, marcó el debut del guitarrista Sascha Gerstner en la banda.
Su propuesta recupera gran parte de la esencia del Power Metal melódico que convirtió al grupo en una referencia del género, combinando estribillos pegadizos, abundantes armonías de guitarra y el característico sentido de la melodía de Andi Deris y Michael Weikath. Aunque a menudo queda eclipsado por otros títulos de su discografía, contiene algunas de las composiciones más inspiradas de su etapa moderna y representa una sólida vuelta a las raíces de HELLOWEEN.
Recomendado para fans de: GAMMA RAY, EDGUY, FREEDOM CALL y MASTERPLAN.